miércoles, 2 de diciembre de 2009

SI QUIERES VIVIR BIEN, NO JUEGUES A LA LOTERÍA: HAZTE PROFESOR DE SECUNDARIA


A esta conclusión podemos llegar leyendo la publicidad de una conocida academia de preparación de oposiciones para enseñanza secundaria que llevo recibiendo desde hace meses. A menos de un año de las próximas oposiciones (en junio del año que viene), nos animan a que contratemos sus servicios para prepararnos bien y aprobarlas con ellos, consiguiendo así la plaza y un trabajo de profesor de por vida.

Hasta aquí, todo normal: Hay miles de centros de preparación de oposiciones por toda España, un país donde por suerte uno puede convertirse en profesor-funcionario sin tener que estar tragando con las miserias de la empresa privada, más preocupada en ganar billetes que en formar y educar a los futuros ciudadanos. El sistema de oposiciones presenta muchos fallos, incluso injusticias (quien lo probó, lo sabe) pero al menos ofrece una seguridad laboral total cuando las apruebas y consigues la plaza, frente a lo que sucede en otros países, como Gran Bretaña o Suiza, por ejemplo, o incluso en la misma España (véase la educación privada) donde puedes perder tu trabajo como profesor a las primeras de cambio si así se le antoja a la directiva del centro o si éste, por temas de rentabilidad empresarial, se va al garete.

Lo que más me llama la atención de esta publicidad es su carácter marcadamente materialista y económico. Pesetero, vamos: He aquí sus argumentos para que nos entre el gusanillo y nos apuntemos a sus academias para aprobar las oposiciones:



- Más de 36.000 euros por año.


- 2 meses de vacaciones, más Navidad, Semana Santa y Carnaval.


- 35 horas semanales.


- Un trabajo fijo para toda la vida.


Vamos, que el trabajo de profesor es una ganga. ¿Por qué desaprovechar la oportunidad? Según ellos, todo son ventajas económicas y laborales. Plena calidad de vida, oiga.


Hay algo no obstante que se echa en falta en estos folletos tan bonitos y donde la gente aparece tan sonriente: Una alusión a la vocación docente. Para ser maestro o profesor no vale todo el mundo: aparte de un título académico que acredite tus conocimientos, hay que tener vocación y que te guste enseñar. Si es inconcebible un futbolista al que no le guste jugar al fútbol, también debe serlo un profesor al que no le guste enseñar Matemáticas, Latín o Lengua Española, por ejemplo. Conviene también tener una paciencia a prueba de bombas y, sobre todo, la capacidad de reinventarte día a día para que tu asignatura llegue a tus alumnos, les motive y entronque con su realidad cotidiana. Sin esto, el profesor queda reducido a un simple funcionario que disfruta de un sueldo medianamente bueno, con muchas vacaciones y trabajo fijo de por vida. Punto.

En un momento como éste en el que la consideración y el respeto hacia los profesores están por los suelos, una publicidad como ésta es, cuando menos, frívola y superficial, y da una mala imagen de una profesión tan hermosa como necesaria. Si queremos que el trabajo de los docentes sea valorado como se merece no podemos consentir este tipo de mensajes que vacían de contenido el oficio, falsean su esencia y animan a la gente a que se meta en él únicamente por dinero. Ser profesor es enseñar, y ello requiere voluntad, ganas y amor a la enseñanza. La vocación aquí es básica: En nuestras manos está la formación de los ciudadanos del país. Como dijo John Steinbeck: "Un gran profesor es un gran artista, y puede que la enseñanza sea la mayor de las artes, ya que su medio son el alma humana y el espíritu." No limitemos todo a una simple cuestión de cobrar más o menos o tener más días libres.

Por tanto, ya lo saben: Si alguien quiere ganar dinero y tener muchas vacaciones, mejor que juegue a la lotería o a la quiniela. Se ahorrará muchos dolores de cabeza haciendo algo que no les gusta y para lo que hay que tener auténtica vocación.

4 comentarios:

Familia Toledo González dijo...

TE QUIERO JUANFRAN

Baluar dijo...

Jorl!

Yo también quiero, Juanfran, que empieces ya atrabajar y ¡¡¡me pagues las cervezas!!!

Así podría decir yo también eso de: ¡Te quiero Juanfran!

Opositor profesorado secundaria dijo...

Y encima mienten, porque más de 36 mil euros no gana ni un catedrático de la complutense. El salario está en torno a 25 mil euros, al menos los primeros 10 años.

Anónimo dijo...

Yo alcanzo el climax contigo mi gordi.